¿Por qué proteger del desarrollo biopsicológico infantil?

La biopsicología o Neurociencia del comportamiento investiga la base biológica de la conducta​ a través de la psicolobiología y el estudio de la conducta. De esta forma centra su atención en el entorno en el que crecemos teniendo en cuenta los fenómenos psicológicos, las percepciones, emociones,  pensamientos y memoria que desarrollamos en base a las vivencias infantiles de los seres humanos. Esta ciencia esta demostrando que existen relaciones muy directas entre los cuidados que recibimos desde que somos concebidos y las distintas alteraciones del desarrollo, la conducta y/o, el grado de maduración de cada cada organismo humano a niveles físicos, emocionales, energéticos y psicológicos.

Hoy la ciencia confirma que hay vivencias primales muy peligrosas, me refiero a las distintas alteraciones acontecidas dentro del desarrollo inicial infantil, cuyos casos más graves tienen su origen a lo largo de la vida intrauterína. Así los momentos vitales que van desde la concepción, gestación, nacimiento y primer año de vida. Es el tiempo de la vida humana, en el que la inmadurez de nuestros sistemas internos abarcan a todo nuestro organismo.

Si nos centramos por ejemplo en el desarrollo de nuestro sistema psiconeuroendocrinoinmunológico, el sistema nervioso en estas primeras fases del desarrollo infantil es todavía tan incipiente, que todas las vivencias por las que transitemos, hasta más o menos los 6 primeros meses de vida, quedarán registradas en nuestras células, amígdala y otras pequeñas zonas del psiquismo.

Es vital recordar que cuando más inmadura es una criatura más frágil es la fase del desarrollo en la que se encuentra. Un dato a tener muy en consideración en una sociedad y una cultura, en la que todavía parece ser bastante común ver a bebés entrar en guarderías o centros infantiles antes de los 3-4 años, separados de sus madres y familias. Una situación desgarradora que suele ocurrir si nos olvidamos de que la edad más indicada y recomendable para la educación llegará al rededor de los 6 años.

De esta forma hoy la propia ciencia recomienda que en los primeros años del desarrollo infantil se reciba amor incondicional, contacto, nutrición y protección continuadanecesidades vitales básicas infantiles mamíferas humanas que de no estar del todo satisfechas algunas criaturas expresaran con rabietas, llantos o ambas; otras tal vez ni lo expresen. Si debido a nuestra conducta de crianza la insatisfacción se convirtiese en algo habitual, los niveles de cortisol infantil se elevaran alcanzando cotas distresenates muy peligrosas. Lo cierto es que una elevada cantidad de esta sustancia a lo largo del desarrollo inicial del cerebro provocará alteraciones en los distintos sistemas de neurotransmisores, incluso cumplidos los 3 años. De forma que el hipocampo puede desde sufrir una reducción del número de receptores de cortisol cómo consecuencia directa de este distrés temprano, a en los casos más disfuncionales, dar lugar a un organismo mucho más débil, inmaduro, sumiso e inseguro.

De esta forma las personas que desde su tierna infancia son acariciadas y cogidas en brazos con naturalidad y regularidad desarrollan mayores y mejores receptores al cortisol en su hipocampo. Y cuando ya de adultos el conjunto de sus sistemas internos tiene que responder ante una situación difícil, cuentan con más herramientas para procesar esta sustancia. Además de ser seres humanos cuyos organismos estarán más capacitados para percibir y autoregular sus distintos estados emocionales y, la variedad de expresiones emocionales que pueden de cada uno de ellos.

También se encontraron relaciones entre unos niveles elevados de cortisol y la ansiedad, esta segunda, substancia aparece si sentimos peligrar nuestra seguridad, nuestra supervivencia o los lazos psicoafectivos que nos protegen. De esta forma existe un poderoso vínculo entre la ansiedad, la inseguridad y la depresión.

Una investigadora estadounidense se puso a medir la cantidad de cortisol infantil en las criaturas de tres a cuatro años que pasaban largos periodos de tiempo dentro de una escuela infantil o guardería. Algunas familias veían que sus hij@s llegaban muy estresad@s a casa y aunque no habían desarrollado todavía las habilidades necesarias para contar cómo se sentían, si lo lo expresabab a través de sus conductas y gestos.  La investigación de Andrea Dettling, también mostró cómo había criaturas en las que el estrés aumentaba al separarse de sus familiares o cuidadores iniciales de forma que sus niveles de cortisol se iban elevando todavía más a lo largo del día. Algo que también sucedía con la intensidad en el llanto y la rabia, que crecían mucho más, si las criaturas se sentían asustadas. De esta forma llegada la tarde, en las horas en que los niveles de cortisol acostumbraban a bajar en las criaturas que estaban en sus casas,  las que todavía permanecían separadas de sus familia seguían aumentando exponencialmente sus niveles de cortisol.

En una segunda investigación, Andrea centró su interés en los niñ@s que pasaban todo el día separados de sus familias y eran cuidados por otras personas, las investigaciones mostraron la importancia y el valor de las cualidades personales; sobre todo si se trataba de alguien que realmente sentía empatía por satisfacer las necesidades biopsicológicas del desarrollo infantil.

Estos datos nos muestran claramente como hay momentos del desarrollo en los que es vital la relación con el cuerpo del adulto para que el organismo infantil logre alcanzar su propia regulación emocional y además de la inmensa necesidad de que los más pequeñ@s estén en todo momento con personas cuidadosa que tengan verdaderas ganas de estar con ell@s, conozcan las distintas fases de la maduración infantil y sus ritmos y sean capaces de satisfacerlas.

Estos estudios también demostraron que no es obligatorio que esta persona tenga que ser la madre o el padre, si se han alcanzado ya la edad de 3 años; lo que si se requiere es la capacidad personal para percibir y sintonizar con las necesidades infantiles y las ganas y las cualidades necesarias para abrazar y respirar los distintos estados emocionales infantiles. Al finalizar sus estudios Andrea Dettling sugería que es la falta de esta receptividad y protección, lo que viene a significar la carencia de «un vínculo seguro» lo que daba lugar criaturas todavía más dependientes.

De esta forma las personas que de adultas cuenten con mayor número de receptores al cortisol, contarán con más facilidad para sostener las situaciones complicadas individuales y familiares. En cambio quienes no hayan logrado alcanzar los niveles de maduración necesarios es más fácil que vivan dentro de familias en las que el abuso o el maltratro físico o psicológico entre ellos y hacia otr@s, se viva como algo habitual o normalizado.

Lo cierto es que las personas con bajos receptores de cortisol cada vez que se enfrenten a una dificultad o situación que haga aumentar el cortisol,pueden llegaran a paralizarse, bloquearse y, en los casos más dolorosos y graves, incluso elegir el suicido, como la fórmula para salir de esa angustiosa situación para la que no fueron capacitados para transitar por si mism@s. Hecho y datos que podría explicar el elevado número de seres humanos que necesitamos utilizar de forma habitual distintas sustancias químicas o naturales, técnicas, productos o herramientas que nos ayudan a acompañar nuestros propios estados emocionales de forma externa. En las situaciones más extremas esos adult@s totalmente dependientes con serios problemas para vivir y avanzar por sí solos. Hombres y mujeres apegadas a parejas, hij@s, niet@s, trabajos, negocios, redes sociales, ideas, modas, etc. Personas aparentemente maduras capaces de reproducir y normalizar el maltrato bien sea físico, psicológico o emocional dentro de sus propias familias y sociedades. Para ampliar esta información puedes leer el libro Infancia, la edad sagrada: Años sensibles en que nacen las virtudes y los vicios humanos de Evânia Reichert.

Para poder tener una relación con otra persona, un@ debe tener una relación consigo mism@. Si no somos capaces de abrazar nuestra propia soledad, utilizaremos al otro como escudo contra nuestra soledad. Sólo cuando es posible vivir como el águila, sin público, se puede amar a otra persona; sólo entonces puede importarle a un@ que la otra persona crezca.

Irvin D. Yalom

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12 Respuestas a “¿Por qué proteger del desarrollo biopsicológico infantil?

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  10. Reblogueó esto en Guia Migjorny comentado:

    Para crear una base saludable es importante saber que son los primeros cuidados los que realmente moldearan nuestro sistema nervioso determinando nuestra capacidad para sentir, interpretar y responder a las diversas situaciones estresantes a lo largo de nuestra vida.

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