El principito y el zorro

Reconozco en este libro una brillante obra escrita desde lo más profundo del ser, el alma valiente, que se atreve a dejarse llevar por lo que siente, mostrando y compartiendo la realidad de lo que vive, de lo que  desea, de lo que siente.

Supongo que al final lo único que permanece vivo en la memoria son aquellos momentos que realmente nos conectan con la vida y sus contrarios ,aquellos que nos ayudan a evitar repetir antiguos errores. En esta obra Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944). Se revela ante el peligro que puede haber en mostrarse, sin disfraces y sin armaduras ¿Existe mayor valor que este? El de mostrarse como en verdad SOMOS (sentimos, pensamos y hacemos).

Te dejo con uno de mis fragmentos preferidos y un vídeo que recoge 60 de sus mejores frases,  tal vez te gusten  y te animes, a seguir leyendo la obra completa. 

Estos materiales multimedia forman parte de una variada y cuidada selección de MATERIALES GRATUITOS que te ayudarán a crecer y criar en sintonía con las distintas necesidades de la vida en familia. SI DECIDES USARLOS RECUERDA RECONOCER SU AUTORÍA Y EL ESPACIO DEL QUE FORMAN PARTE ¡Que la manta que tejemos cubra toda la humanidad y la tierra recupere su equilibrio natural!

EL PRINCIPITO Y EL ZORRO

principito-y-el-zorro

—¿Quién eres? —dijo el principito—. Eres muy lindo…

—Soy un zorro —dijo el zorro.

—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—. ¡Estoy tan triste!…

—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—. No estoy domesticado.

—¡Ah! Perdón —dijo el principito. Pero después de reflexionar agregó

—¿Qué significa domesticar?

—No eres de aquí – dijo el zorro al principito -. ¿Qué buscas?……

—Busco amigos – dijo el principito – ¿Qué significa “domesticar”?

—Es una cosa demasiada olvidada – dijo el zorro- Significa “crear lazos”.

¿Crear lazos?

—Sí – dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…..

—Empiezo a comprender – dijo el principito -. Hay una flor… Creo que me ha domesticado…

—El zorro calló y miró largo tiempo al principito:

—¡Por favor… domestícame!- dijo.

—Bien lo quisiera —respondió el principito— pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

Sólo se conocen las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!….

—El principito se fue nuevamente a ver a las rosas:

No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún —les dijo—. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

—Y las rosas se sintieron bien molestas.

—Sois bellas, pero estáis vacías —les dijo todavía—. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa q quien he regado. Puesto que es ella la rosa quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté ( salvo dos o tres que se hicieron mariposas ). Puesto que es ella la rosa quien escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

—Y volvió hacia el zorro:

—Adiós, dijo.

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito—, a fin de acordarse.

El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

El tiempo que perdí por mi rosa… —dijo el principito—, a fin de acordarse.

Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—. Pero tú no debes olvidarla.

Eres responsable de tu rosa…

Soy responsable de mi rosa… —repitió el principito—, a fin de acordarse.

Más

 

Materiales seleccionados de http://www3.sympatico.ca/gaston.ringuelet/lepetitprince/

Otros enlaces a la obra:

http://es.scribd.com/doc/23325689/EL-PRINCIPITO

pdf: El principito.

 

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .