Por un EMBARAZO, NACIMIENTO Y CRIANZA mejor

¿Existe algo más trascendental que decidir traer una nueva vida a este mundo? Desde la crianza ecológica sentimos que uno de los mayores pasos que pueden darse dentro de la vida en familia se inicia en el momento en que como adult@s elegimos concebir. La gran labor del nido humano será amar y proteger, la semilla, que crece dentro del vientre materno encargándose de proporcionar el entorno necesario para que la pequeña criatura indefensa nazca y continúe su desarrollo, al tiempo que se protegen sus ritmos de maduración y necesidades biopsicológicas.

Una de las funciones más importantes de la madre, en su ausencia, la persona que realice la función materna, será la de ayudar a regular las emociones de la criatura. En estas primeras fases, de su frágil vida, el sistema nervioso todavía inmaduro no es capaz de hacerlo por si mismo por lo que necesitará sentir que el cuerpo que le contiene, sostiene y alimenta lo hace con absoluta complacencia.

Tod@s sabemos que la vida familiar no es siempre idílica y en cualquier momento pueden aparecer las dificultades o los imprevistos y mamá puede perder su centro emocional y, aunque a veces crea que tiene superpoderes, en ocasiones no es tan fácil darse cuenta de sus estados de cansancio o estrés. En verdad aunque a simple vista no se perciba la calidad y la presencia son esenciales durante la crianza ¡Así que si en algún momento sientes que necesitas un respiro, es porque tu cuerpo también lo necesita!  Es importantísimo que las personas que cuidan, se permitan estar en profundo contacto con sus emociones.

A lo largo de toda esta relación simbiótica con el cuerpo de la madre serán las personas encargadas de cuidarla,  las que adquieran más protagonismo para la criatura. De esta forma la tía, el tío, la abuela, el abuelo, l@s amig@s intim@s, etc. tienen la función de colaborar para que la pareja pueda disponer también de sus momentos de nutrición y en la medida que la propia biopsicología de la diada requiera vayan recargando sus propios niveles de vitalidad. No siempre tiene que ser fácil entregar lo que no recibimos.c

Será a lo largo de todo el embarazo y en el seno de la familia donde las criaturas adquieran o no, la madurez suficiente para poder desarrollar una base biopsicológica más o menos sana.  Nos encontramos pues ante los años más vulnerables de su corta vida, años en los que además de establecerse su capacidad sensorial para percibir sus propias necesidades, a las otras personas y al mundo. De las relaciones que comparta dentro del vinculo familiar y la convivencia con su entorno más cercano será que empezaran a brotar sus propias actitudes y hábitos, reflejo en su mayoría de l@s seres viv@s con quienes conviva.

Llegado el gran momento se romperá la profunda unión con el cuerpo al que estaba vinculado,  para profundizar puedes leer“La primera separación y el inicio de la socialización”. Pasito a pasito su sistema nervioso irá conformando su propia conciencia de las distintas emociones y, su propia comunicación entre el cuerpo y la psique,  toda una serie de procesos biopsicológicos que van a estar muy condicionados por la calidad de la relaciones y las vivencias de la criatura a lo largo de sus tres primeros años;  donde a mayor inmadurez, mayor fragilidad del organismo. Por lo tanto va a ser importante poner la atención en cuidar de todo proceso de desarrollo intrauterino, incluido el momento de la concepción.

El desarrollo madurativo infantil continuará su paso gradual hacia la autonomía (“De la satisfacción oral a la satisfacción genital” ) para seguir explorando y aprendiendo de las variadas  interacciones y vivencias dentro del entorno con el que convive: familiares, amig@s, educadores, animales, árboles, plantas, etc. hasta su llegada a la edad adulta, donde gracias a todas las experiencias y la calidad bioenergética de todas las relaciones vividas, los seres humanos llegamos o no, a ser adut@s capaces de cuidar de nuestro propio equilibrio vital y además sentirnos responsables también del gran ecosistema del cual somos parte ¡La tierra!

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¿Existen mejores y mayores motivos para promover el sano desarrollo de nuestras criaturas? Las últimas investigaciones en neurociencias hoy confirman  lo que viene formando parte del instinto mamífero humano desde sus orígenes. Queda por tanto más que comprobado que son el vínculo materno, los cuidados familiares y el respeto a los ritmos biopsicológicos y necesidades de los seres humanos, durante su desarrollo, de los mejores remedios y medicinas, además, de una excelente inversión en prevención primaria y salud mental psicosocial de niñ@s, adolescentes, adult@s, ancian@s.

Y quien no dice que pueda ser, una acción más, para que el ser humano recomponga su propio equilibrio vital, el equilibrio natural y la biodiversidad de nuestro hermoso planeta. Descubrimientos que ya se veían reflejados en las investigaciones de Wilhelm Reich sobre la propia naturaleza humana. y es que aunque creamos que por fuera nuestras criaturas son parecidas, dentro de cada una de ellas existe toda una vida interna que muestra lo contrario.

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2 Respuestas a “Por un EMBARAZO, NACIMIENTO Y CRIANZA mejor

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